miércoles, 24 de agosto de 2016


Cuando valoré mi tiempo perdido al intentar ahorrar dinero Hace unos diez años o un poco más, EE. UU., la pionera en implantar modas sobre todas de consumo, extendió cupones para comprar, claro que los ricos no tenían cupones. Ya aquí en España desde 2015 se lleva haciendo y cada vez más. Todos queremos ahorrar en dinero y en tiempo, pero hay maneras más efectivas que el empleo de cupones. Tan pronto se introduce una idea en el imaginario colectivo, todo aquello que nos ronda en nuestra mente y sin rechistar obedecemos, queremos hacer de ello algo nuestro. Mucha gente dedica demasiado tiempo en buscar cupones y pierden su tiempo. Veamos, cuando de ahorrar se trata a todos nos salen las cuentas satisfactoriamente en positivo, si utilizo tantos cupones lograré ahorrar 10 $ en comida, entre 10 y 20 $ en ropa, y sumamos, pero la verdad es que no es así. La mayoría de veces usamos os cupones en cosas que no necesito y ahí puede estar el factor importante para poder tener más ahorros. Hay muchas maneras de ahorrar, caso unos 10 $ a la semana. ¿Me puedo esforzar y usar menos transporte propio y más público, y que tal una bicicleta? Yo ahorre en mi primer año universitario 400 $ evitando mi coche. Los cupones por otro lado nos llevan a adquirir cosas que no necesitamos en realidad, pero que difícil es luchar contra el márquetin. Diferentes estudios contemplan como usamos estos cupones para comprar cosas que normalmente no compraríamos. Pero, ¿quién no usaría un cupón, descuento, tarjeta regalo, si lo tuviera en sus manos? Que hacer diferente. Planificar mejor los grandes gastos, las cenas normalmente son algo que no evitamos y que no escatimamos tampoco. Los restaurantes, algo notable en el Mediterráneo, tenemos la mala costumbre cada mes gastos excesivos. El gasto es mayor a mi ahorro en cupones. La búsqueda del mejor precio en todo. Cuando compramos algo caro, debemos planificar si lo voy a usar y si me va a durar. Hay cosas baratas que por eBay o Amazon voy a encontrar mucho más barato. Cuando ahorramos en cupones también perdemos tiempo y todos valoramos nuestro tiempo y nuestro dinero, por eso invertir grandes cantidades de horas buscando el artículo más barato sale caro. Otra norma es poner topes a mis compras. ¿Sabías que la gente compra más con tarjeta de crédito que no billetes o monedas al no poder ver el dinero real en sus manos como se va? Debemos poner un límite de compra, no más de 30 $. Hoy día tenemos Smartphones que nos ayudan a controlar nuestros gastos. No todos nosotros somos expertos tasadores del valor dinero de las cosas, por eso nos ayudan aplicaciones y una simple búsqueda de shopping en google. Todos hemos sido estudiantes o somos y llevamos una vida de “estudiante” sabes lo que quiero decir. Mi mente se volvió escaza, mente pobre actos pobres. Todo era caro, y eran perdidas, y me desvió de la verdadera meta que era el control de mis finanzas. Quien no se ha descargado una aplicación de control de mis ahorros, me convertí en empleado de mis aplicaciones para ahorrar, y, después de un tiempo razoné en la cantidad de recurso en minutos y días en hacer funcionar la aplicación. Vas al súper y apuntas cada compra, el café de la mañana, y las fotos adicionales de mis recibos. No era inversión. Con las aplicaciones podemos ahorrar unos centavos, pero nadie queda igual al adquirir una buena oferta. Pero una oferta puede venir de cualquier lado, como lo es una bajada de precio a una buena disposición y soy engañado y gasto más. Un estudio de Columbia Business School concluyó: los artículos de lujo y servicios, a menudo se venden o se promocionan en entornos relajantes. Los consumidores estarán más dispuestos a pagar precios más altos si los vendedores son capaces de relajarse ellos en primer lugar y el ambiente acompaña. Por un lado, los cupones que me ayudaban a ahorrar y consumir cosas que no necesito y por otro las aplicaciones que, si, me volvió más consumidor y efectivo teniendo al día mis aplicaciones, me fomento el consumo. La frugalidad es efectiva para llegar a nuestras metas financieras, pero se trata más de la utilización de los recursos de una manera eficiente. Por eso,
todos valoramos nuestra economía y nuestro tiempo.

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